El sistema hace agua

Por Carlos Poblete Avila*

Como un gigantesco edificio de una ciudad sacudido por un fuerte sismo, así mismo crujen las estructuras del sistema social, financiero, moral y político de la sociedad capitalista del mundo y en particular de Chile.  Valiosas y muy justas son las jornadas de movilización de estudiantes, docentes y trabajadores, y de otros ciudadanos que se expresan en estos días en todo el país. Huelgas y tomas de locales son el necesario complemento que fortalece el accionar. Todo conduce a enfrentarse con el sistema y su modelo neoliberal de mercado. Esto es lo esencial. El sistema a través del gobierno y de otras instituciones hace lo imposible por detener la avalancha de protestas. Recurre al intento de diálogo..., de mentir  por los medios de prensa que controla y, finalmente de reprimir con la violencia de sus aparatos policiales, como en los peores tiempos de la tiranía militar.

El sistema de explotación, de saqueo, de abuso se las arregla para sortear la borrasca. Quienes lo inventaron y lo dirigen tienen claro como hacerlo. El pueblo y todos, debemos aprender cuáles son las leyes y los mecanismos de esta lucha. No basta con dialogar, no basta con obtener algunas prebendas o compromisos del gobierno. No basta con un tantico así de reajuste, o con un bono que al otro día se hace sal y agua. No basta con promesas de reformas. Se trata de comprender que hay que echar abajo todo el sistema de una vez.


La organización, la unidad de cada sector, la voluntad de lucha y la conciencia son factores esenciales en esta contienda. Sumar fuerzas es condición elemental para el gran objetivo planteado. La crisis hay que agudizarla.

El país por siglos ha estado en manos de delincuentes aferrados al poder político y económico. El lucro, la estafa, el robo y la violencia han sido y son el signo de esas castas gobernantes. El capitalismo por esencia no es capaz de resolver los problemas de la humanidad que él mismo ha creado. Los pueblos, la humanidad toda son capaces de crear un sistema de vida mejor, libre, democrático, justo, solidario, defensor del patrimonio y del medioambiente.

Chile, Julio de 2011.

*Profesor de Estado

Se realizó charla "Cobre el saqueo de la nación" con Jorge Lavandero

Ante unos setenta participantes se presentó nuevamente en Rancagua Jorge Lavandero quien expuso de manera sólida la grave situación de la explotación cuprífera en Chile, aportando datos contundentes en relación al aprovechamiento ilegítimo y exhacerbado que hacen las grandes compañías mineras de este recurso natural, ya sea evadiendo impuestos o por sus altísimas utilidades, las cuales en su mayor parte no recean en la sociedad chilena. Prontamente tendremos en la web los videos de la exposición.

En la jornada también se vivió un nutrido intercambio de oponiones y preguntas de parte del público con el expositor. Así mismo se hizo el llamado para organizar una actividad o manifestación para conmenorar los 40 años de nacionalización del cobre durante el mandato de Salvador Allende, el 11 de Julio en Rancagia. Esperamos que esta convocatoria tome cuerpo y sea una jornada de reflexión y disufión de la importancia social y económica de recuperar el cobre para Chile.


Tío Paciencia

Por Carlos Poblete Ávila*
En un país como el nuestro, ubérrimo de tíos, consanguíneos o no, asombroso fue hallarme una tarde andariega con el Tío Paciencia.
La imagen que acompaña este texto habla de un lugar y del personaje. En la región central de Chile existe la comuna de Las Cabras, agraria todavía. En esa franja territorial y a orillas de camino el aviso llama la atención. Campo puro, en sazón multitud de frutos a la vista,  sol y cielo azul, territorio libre de alambradas y barreras y, pronto su majestad el hombre de la tierra, el Tío Paciencia.
Imposible sustraerse al personaje. Fluido de verbo y del gracejo campesino, sus manos y su espíritu nacidos de la tierra, labrador por antonomasia. En el ambiente se fusionan la transparencia del aire y su bondad plena. Dice secretos que no sabíamos. Trasmite cultura viva. Es contento de su faena, del coloquio vital con el suelo feraz, de la armonía y del cultivo amoroso del agua y de la tierra, del hospedaje fértil del barro que anida a la semilla.

De la protesta a la propuesta: problemas de fondo

Por Jairo Sepúlveda*
No es necesario presentar mayores antecedentes en torno a la demanda ambiental que se opone al proyecto Hidroaysén. Lo masivo de su despliegue y la palestra mediática que ha alcanzado, han dado inusitado curso a una de las más grandes movilizaciones sociales de los últimos años. Ahora bien, el problema de Hidroaysén es aún mucho más profundo que la milagrosa revocación de la decisión política desde el gobierno central. Va más allá, y ni siquiera se reduce al cambio de la institucionalidad ambiental, arrancando los veredictos ambientales de manos políticas a cabezas técnicas. La mayor parte de los conflictos ambientales actuales, desde la construcción de amenazantes embalses de relave, la apropiación y contaminación de las aguas dulces –glaciares incluidos-, la instalación de contaminantes termoeléctricas a la monstruosa intervención de la Patagonia, tienen su causa última en el modelo de desarrollo del país, esto es, el crecimiento acelerado de las grandes empresas –la mayoría mineras- como cabeza conductora de la sociedad, en desmedro de del cuerpo social y sus ecosistemas. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para frenar y revertir el motor que da orientación y forma al país? ¿Existe un proyecto de desarrollo alternativo?
Pareciera ser que 2011 es en el mundo y en Chile un año cuyo sino es el de las reivindicaciones sociales y políticas. Baste recordar la intensa movilización magallánica al iniciar el año. Al flanco ambiental se van sumando antiguos y recientes frentes, como la histórica lucha del pueblo mapuche, las movilizaciones estudiantiles por frenar la reforma educacional encabezada por Lavín, las demandas de los damnificados del terremoto, y la lista sigue.